Tendinitis de Codo: causas, síntomas, diagnostico y tratamiento

¿Dolor en el codo? Cuidado con la tendinitis… Hoy hacemos un balance de esta patología, que da lugar a una tensión excesiva en los tendones del codo que provocará una inflamación en esta región.

A casi todos nos preocupa la tendinitis del codo, ya sea que estés delante del ordenador, en medio de un partido de tenis o incluso al volante de tu coche. La tendinitis del codo puede ser muy dolorosa y debe tratarse lo antes posible para evitar complicaciones.

Causas

¿Por qué la tendinitis del codo?

En concreto, la tendinitis está relacionada con la inflamación de un tendón. Los tendones del codo se solicitan constantemente durante el día. Por lo tanto, la inflamación se producirá como resultado de la reproducción excesiva de los mismos movimientos. Es entonces cuando aparecen microtraumatismos en los tendones que provocan una disminución de su elasticidad y una hinchazón de las fibras que los componen.

También se habla de «desgaste» del codo, tras una carrera deportiva en el tenis, por ejemplo, o tras años de movimientos repetitivos relacionados con su uso. La tendinitis del codo no sólo afecta a los deportistas: también concierne a las personas sedentarias y a ciertas actividades profesionales específicas; por ello, la tendinitis del codo se clasifica como un trastorno musculoesquelético (TME).

¿Simples gestos cotidianos, como abrir una lata o destapar una botella, empiezan a causarte dolor? No esperes más para consultar.

La tendinitis del codo, como cualquier tendinitis del cuerpo, también puede estar causada por una mala alimentación: en efecto, el intestino es más o menos permeable a lo que ingerimos. Los tendones son los puntos de anclaje de los elementos malos que pasan por el intestino. Por eso, una persona que sufre de intestino irritable tiene regularmente dolores parecidos a los de la tendinitis, principalmente en el codo y en el tendón de Aquiles.

La tensión excesiva de los músculos del antebrazo, que provoca tensión en la membrana interósea, también puede ser una causa de tendinitis.

¿Tendinitis del codo? Epicondilitis lateral ? Epicondilitis medial ? ¿Codo de tenista?

La tendinitis del codo tiene varios nombres, entre ellos el de «epicondilitis», un término utilizado en el sector médico. Hay dos tipos principales de tendinitis del codo:

Epicondilitis lateral o «codo de tenista»:

El dolor se localiza generalmente en la parte externa del antebrazo. Es la consecuencia directa de una solicitación excesiva de los músculos extensores de la muñeca que permiten elevar la muñeca hacia arriba.

Epicondilitis medial o «codo de golfista»:

El dolor se localiza en la parte interna del antebrazo. Esta vez la inflamación afecta a los músculos flexores de la muñeca que permiten que ésta se doble hacia abajo.

Sin embargo, el dolor no se limita a las zonas del codo y la muñeca cuando se trata de este tipo de tendinitis, sino que el dolor puede extenderse al hombro.

Síntomas

Reconocer la tendinitis del codo

Los síntomas de la tendinitis del codo suelen ser benignos.

Sin embargo, ante estos diversos síntomas, no tardes en consultar a un médico ortopedista:

  • Sientes un dolor que parte del codo y se irradia a todo el antebrazo.
  • Sientes dolor al tocar la parte externa o interna del codo.
  • Tienes dolor al extender el brazo.
  • La rotación del antebrazo es dolorosa.
  • Hay una ligera hinchazón en el codo, que también puede estar enrojecido y caliente.
  • Te duele un golpe en el codo.
  • Sientes hormigueo y vibración en el antebrazo.

Epidemiología

La tendinitis representa el 80% de los trastornos musculoesqueléticos del codo. Es una patología común, que afecta principalmente a sujetos de entre 35-40 y 60 años.

Se trata sobre todo de una enfermedad profesional, que afecta cada año a entre el 1 y el 3% de los trabajadores en Francia, principalmente a los trabajadores manuales, pero también a los cajeros o a las personas que trabajan con ordenadores. Las actividades de ocio sólo están implicadas en aproximadamente 1 de cada 10 casos.

El número de casos declarados por los médicos no ha dejado de aumentar en los últimos veinte años en los países industrializados, especialmente en Europa.

Factores de riesgo

En el trabajo, las tareas manuales (apretar, atornillar, golpear con la mano) y, en general, cualquier tipo de tarea que requiera una rotación frecuente del antebrazo con flexión repetida de la muñeca, o incluso movimientos de golpeo de la mano, favorecen la aparición de la epicondilitis.

Algunos deportes corren más riesgo que otros: el tenis y los deportes de raqueta, por supuesto, pero también el golf, el remo, el béisbol… Muy a menudo, los gestos técnicos deficientes -por ejemplo, un revés mal ejecutado en el tenis- pueden ser incriminados. Por tanto, los tenistas aficionados se ven mucho más afectados que los profesionales.

El riesgo aumenta por la repetición de movimientos perjudiciales, especialmente si se realizan en una posición fija o en una mala posición, por la ausencia de descanso o recuperación, por el trabajo en fuerza y frío o por las vibraciones. También se dice que los riesgos psicosociológicos relacionados con las malas condiciones de trabajo son factores agravantes.

El tabaquismo excesivo, ciertas enfermedades como la diabetes o una mala irrigación pueden contribuir al debilitamiento de los tendones.

Diagnóstico

El historial de actividades manuales y deportivas, así como el contexto de la aparición de los síntomas, suelen ayudar a orientar el diagnóstico.

En la exploración clínica, el médico comprueba si la zona del epicóndilo está inflamada o no (sin enrojecimiento ni hinchazón) y si es sensible a la palpación. El diagnóstico se realiza si determinados movimientos realizados contra resistencia (flexión-extensión de la muñeca y los dedos o rotación del brazo) desencadenan el dolor.

En raras ocasiones, los exámenes de imagen pueden ser útiles, sobre todo si la aparición súbita de los síntomas hace sospechar una rotura del tendón o si el dolor crónico persiste a pesar del tratamiento médico.

  • La ecografía del codo muestra un engrosamiento de los tendones en las primeras fases, y puede mostrar microgrietas o calcificaciones en el interior de los tendones, lo que indica dolor crónico.
  • La resonancia magnética (RM) ofrece el mismo tipo de información.
  • En raras ocasiones, el diagnóstico diferencial puede incluir otros exámenes: electromiograma (EMG), radiografía de la columna cervical…

Tratamientos para la epicondilitis

Los tratamientos disponibles permiten aliviar el dolor pero no acelerar la curación de las lesiones del tendón. Por lo tanto, es necesario tener paciencia…

Descansando

El tratamiento más eficaz para la epicondilitis es interrumpir las actividades que provocan el dolor. Este descanso puede implicar la interrupción de las actividades laborales o deportivas, o la adaptación del puesto de trabajo. A diario, también es importante evitar cualquier movimiento perjudicial.

Si el codo descansa en cuanto aparecen los síntomas, la epicondilitis puede curarse espontáneamente en unas semanas.

Fisioterapia

Hay varios métodos que pueden ayudar a aliviar el dolor: aplicación de bolsas de hielo, sesiones de fisioterapia, uso de una férula adecuada, etc.

Tratamientos médicos

Para aliviar el dolor pueden utilizarse analgésicos como el paracetamol, pero también antiinflamatorios no esteroideos o AINE (ibuprofeno, etc.), siempre que se respete la dosis.

Las inyecciones de corticosteroides parecen tener cierta eficacia. Sin embargo, deben evitarse las infiltraciones repetidas porque es probable que debiliten el tendón.

Las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP) son otro tipo de tratamiento que ha aparecido recientemente y que aún está poco evaluado. El principio consiste en inyectar en el codo plasma sanguíneo obtenido a partir de la muestra de sangre del propio paciente, enriquecido con plaquetas sanguíneas tras su centrifugación. Se cree que los factores de crecimiento aportados por las plaquetas favorecen la curación de las lesiones de los tendones.

Cirugía

El recurso a la cirugía es muy poco frecuente, y afecta principalmente a las personas que sufren una epicondilitis crónica resistente al tratamiento médico. Se pueden realizar varias intervenciones para alargar el tendón o modificar su inserción en el epicóndilo.

Terapias alternativas

En el tratamiento de las tendinopatías se proponen diversas terapias naturales, como la fitoterapia o la homeopatía. Se pueden probar, pero no se ha demostrado su eficacia.

Prevenir la tendinitis de codo

La prevención de la tendinitis se basa en la adopción de gestos de protección tanto en el trabajo como en la vida cotidiana: calentar antes de cualquier trabajo de fuerza, beber agua, evitar los esfuerzos con el codo extendido, preferir los movimientos fluidos a los espasmódicos, colocar la palma de la mano hacia arriba al transportar objetos, dejar tiempo de recuperación…

Cuando las tareas repetitivas son inevitables, se puede intentar alternarlas con otros tipos de trabajo.

Para evitar las recidivas, el médico del trabajo puede tomar medidas con el empresario para adaptar la organización y la disposición del puesto de trabajo.

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Mario Guzmán López
Redactor Freelance con 7 años de experiencia. Especializado en salud y nutrición.